domingo, 19 de mayo de 2013



La desconocida

Bailás como única en el matorral. Sos voz danzante de una caricia, de una serenidad plausible.
Extraño, tu voz es igual que la luz del día en mi rostro cuando ansío algo nuevo. Esa luz acompañada por el viento que perpleja, como si no existiera ese pasado redundante y blasfemo.
Todo, es nítidamente nuevo y hermoso.
Tus ojos cerrados acaecen en belleza con un canto desentonado.
Bailando estás, alrededor de mucha gente, que observa, y clama tus movimientos en silencio.
Extraño, tu rareza es también tu voz, pero con un gesto.
No permite, ni se acerca. Es un continuo develar de lejanía de ella consigo misma. ¡Pero estás!, ¡estás en medio de un circulo de gente! Estás en todo.
Llevás un vestido verde, ajustado en la cintura, ajusta tu busto y dobla tus hombros contorneándolos. Movés tus brazos y manos alegóricamente, una oleada de movimientos; tu rostro nunca cambia y la canción parece no tener fin.
         Tu postura transeúnte, altiva, me hace sentir pequeña pero no excluida. Como si quisieras que te expliquen algo pero a la vez intimidás para que no se haga.
         Ella es la postura, su imagen se descentra todo el tiempo, se ensimisma solo un momento y de la misma manera: con odio, con sed que no es, con hambre que no existe, con muerte.
No toca, no ríe, no llora y no ama, no parece amar, no se inquieta, no perdura, no siente, no crece, no se deslumbra.
Y no es ella, ¡Sos vos!

viernes, 30 de noviembre de 2012

       Me encanta saber que en noches como ésta me encuentro sola y sin pesadillas. Aunque algunas ambigüedades, igual que veces pasadas, aparecen. ¡Qué será de este amor infortunado!
       Por favor no lo tomes a mal, me gustás pero solo porque he vivido cosas intensas, inimaginables para otros por ser tan propio. 
       Son ciertos momentos los que me hacen recurrir a vos, solo por encontrar en vos algo de mi pasado que me martiriza, no por ser vano o estruendoso sino por revivir momentos en donde he sentido cosas que ya no siento hace tiempo.
       No tomes a mal que un beso tuyo me estremezca causando hervor en mí, esos gestos me incitan eso bello, en mis emociones, que hacen que me movilice. Quiero verte desnuda. 
       Quisiera que existas tal como te imagino pero sé  que no será posible. Como lo sé, te pido que confíes, y me dejes poseer tu cuerpo, ése que ansío en mis fantasías; quizá, nuestras ansias se conecten. 
       Mis deseos no son en vano, aunque sé que no sos vos en realidad, sabé que no soy yo, pero dejémonos llevar por la fantasía, para que nazca algo que no conocemos. Si solo deseas hablar de tus infortunios,  dejame decirte que no importa que sea, solo quiero identificar tus gestos. Solo porque me gusta abrazarte te digo te quiero, solo porque me gusta besarte te escucho, solo porque tu voz me recuerda a alguien te digo te anhelo, y solo porque he amado antes, quedará en mí tu recuerdo.

martes, 23 de octubre de 2012


La llegada del solsticio de verano en invierno es tan alucinatorio como puede ser lo que sucedia a tan poca distancia de mí.
Sus curvas flameaban desde la esquina, se ocultaba su rostro por el reflejo del sol en las vidrieras y parecía recobrar el aire cierta vibración por la humedad que se levantaba entre esas calles de asfalto. El tránsito de la cuidad atiborraba con sonidos; aunque sus ruidos se opacaron al acompañar con su desempeño melódico su caminata.
No creía que ella fuera a reconocerme, pues, el cambio que había sufrido mi voz y mi mirada había sido de una forma tan clandestina que anulaba las constelaciones.
Su mirada parecía fijarse en mí.
Yo iba acercándome poco a poco en mi caminata frente a ella, ¿me reconocería?. Siguió acercándose cambiando la mirada y su perfil con el reflejo del sol, y acotó en sus labios una mueca provocadora, sin dejar de mirarme. Tan pronto sucedió eso, mi boca y garganta comenzaron a secarse, esa mirada desafiante anudaba mis cuerdas vocales, y empezando a temblar cayó la primera gota por mi sien. Disimulé su secado con un gesto pensativo, corrí la vista de ella y volví a posarla en el momento que dí por terminada mi actuación. Sin perderme su paso actué con osadía cuando pensé en su cercanía. En el momento en que levante mi rostro, ella empezaba a rodear mi cuerpo, amagando un choque que logro evitar, me miró fijamente y me provocó una conmoción espeluznante. De allí que yo, sin poder dejar de mirar su nariz, mantenía mi boca seca, mientras ella con su mirada desafiante estremecía mi cuerpo, y al querer producir mi primera palabra, solo pronuncié un sonido espeso que dificultó mi hablar con la sensación de algo punzante en el cuello.
En ese momento volteó su rostro; su gesto, su boca, había cambiado. En su perfil note un hastío, y al estar tan cerca y notar su piel tan suave en su cuello y su perfume tan pregnante, en mi último instante posible de actuar, olvidé hablar

lunes, 3 de septiembre de 2012

Mis pies se hunden sin sigilo en el agua, pero mis pisadas no hacen chasquido.¿Me estaré volviendo agua?
Pero si hasta el agua cayendo sobre agua salpica. ¿Qué será?
Me uno a él como si no tuviera densidad.¿Soy un fantasma?. ¿Desde cuando estoy muerto?

¿Cuantas, cuantas veces el agua hizo que mi piel se estremeciera y mis pies se humedezcan? Ya no hay nada de ello. Salto como nunca antes, con tantas ganas de ver el agua como lluvia en el aire, pero éste quieto se queda.
Me meto en lugares mas hondos inundados por la tormenta y ni mi ropa se moja. La gente a mi alrededor, pasa por los costados mirando el agua, con preocupación en sus rostros, evaden los charcos, y en el mínimo contacto, el agua, se expande en todas direcciones.
El agua es inmune a mi cuerpo, pero mi cuerpo existe, lo veo reflejado con la imposibilidad de remover su imagen, amargada en su esencia, imposible de borrar. Ésto me crea una devoción a tal vil socorro, observando con detenimiento mi rostro, anonadado en la crueldad de mis ojos por tanta tristeza que deslumbran. Estoy queriendo atravesar el agua solo para consolarme, tan narcisisticamente triste.
Mi reflejo me pide una sonrisa, él no se va a mover hasta que lo haga. Yo sin más, con la ternura que me creó, sonrío, veo otro rostro, esa persona que vivió y sintió  por muchos años la agonía sin dejar de renacer. Una locura que inminentemente despierta y crea felicidad en sí misma. Extendiéndome su mano, lo sujeto haciendo que éste brote del agua empapándome con su salida, mirándome a lo ojos y sin dejar de sujetar mi mano habla con la sonrisa : - Volverás a hacerlo - ; y como si una fuerza lo echara al fondo del agua soltó mi mano, cayendo de espalda, haciendo que  el peso de su cuerpo al caer cree un estallido de agua dejándome ciego, envolviéndome de humedad y  frío de pies a cabeza.
Sintiendo que me iba enfermar salí de allí. Mi ropa estando empapada más el ruido del agua hizo que a muchos llamara la atención, miraban desentendidos. Sentí que podía respirar, estaba con el agua casi hasta las rodillas y exhausto, casi sin aire en los pulmones y temblando, como si hubiera estado horas bajo el agua.

jueves, 26 de julio de 2012


Encuentro en su mirada algo que tengo que buscar,
en su sonrisa un indicio, en sus gestos un decir y en sus muecas, no las tiene.
En su corrosivo ser un semblante, en su anticuada forma algo nuevo, en su escucha la pasión, en su amor un consuelo.
Pero lo que mas me gratifica,
es poder sentirla con mi risa. Haciendo que en mis pensamientos afloren, por esta añoranza sin escrúpulos,
el desconsuelo de haberlo vivido y no podertelo contar.
Solo quisiera que mi nube tuviera forma.
No es que no me guste así como está: en un espacio de ciclo infinito, ocupando solo una enésima parte de él. Se ve esponjosa y sólida como si no se fuera a desarmar nunca, pero quisiera que tuviera una forma. Quizá para admirar algo nuevo en ella, no es que deje de mirarla y quererla por ello, o no poder tararearle mis canciones favoritas, pero solo quisiera que tuviera una forma. Quizás de un animal, si, un conejo, o de unos ojos, unos ojos que se distingan dentro de esa nube, que no sean maliciosos sino cálidos, y que parezca que a cada mínimo movimiento de la nube cambie de significación su expresión, para poder tener, quizá, una conversación de miradas con ella. Ahora me gustaría que fuera mas alta, pero que sus formas de los costados no cambien, esas onditas que tiene para crear sus bordes me gustan, le dan la sensación de consistencia. Que rara quedaría si tuviera esa misma consistencia y fuera mas alta y menos ancha de lo que ya es, esa mirada no podría estar como la imaginaba y menos ese conejo. Qué forma podría tener así? pues, no me lo imagino.

viernes, 6 de julio de 2012

Mareas

Mareas mis ojos. Añoras,
añorás que lo haga.
¿Queres que te siga?

Yo no quería alejarme así
pero fue tu suavidad la que me aterró,
la ultima vez
me causó dolor: pensé lo peor de mi.


Y aún así comienzas,
comienzas ese nado naufrago:
acuestas tus hombros
relajas tu peso,
y dejándote llevar por la marea
mareas mis ojos.