- Mira que voy a querer que compres un departamento con una ventana panorámica de vidrio para que vea el mar?- dice enfurecida jimena, desentendida del malgasto de su pareja.
Él no entendiendo su desconformidad le dice:
- Y si eso es lo que querías. ¿No me dijiste que te gustaría sentirte como en lo alto de una montaña, donde tu grito se pierda en un sonido lejano por el campo abierto, y que tus sensaciones se reflejen en el mar en el momento de un ocaso, estando los dos disfrutando el vicio enardecido?. Y bueno... compre un departamento con vista al mar en el edificio mas alto de la ciudad y con ganas de cenar con vos viendo el ocaso.
Jimena con aire frustrado y melancólico le dice:
- No era lo que te estaba pidiendo, yo quería que vos me entregues esas sensaciones que dentro mio quería sentir estando con vos.
Él bastante desorientado, pretende articular esas nociones y esto es lo único que logra decir:
- Disculpame jime, yo no sabia que era de esa forma, pensé que te iba gustar perdoname.
Ella no lo soporta mas y larga un llanto, desilusionada:
- Es que no entendes nada de lo que te digo. No se para qué te digo estas cosas.¿ Vos sabes lo que a mi me gusta? ¿Vos sabes lo que yo necesito?
Él sin saber mas que hacer solo dice lo que siente:
- Yo te quiero, yo te amo y pensé que de ésta forma podrías acercarte a eso que querías. Yo noté la emoción de tus palabras y pensé en esto para vos.
-¿Un departamento? ¿ Querías que venga acá y me conforme con mis deseos de ésta forma, en vez de que vos me hagas sentirlo?
- Yo lo que mas quería era hacértelo sentir, nunca pensé que yo solo podría crear en vos ese tipo de sensaciones. Creí que la única forma de acercarme a eso era... comprándote este departamento...
- Sabes que no... ¿Vos pensas que no podes? ¿No queres? ¿No sentís eso?
- Basta jimena, sabes que lo siento pero no puedo, no se como... Hice lo que pude, con lo que creía que podía generar esa ilusión....
- ¿ Ilusión? ¿Me queres solo ilusionar hasta que luego lo nuestro se corrompa?
- Entendé que lo que dijiste, aquellas hermosas palabras que me inspiraron a querer darte lo que puedo... son palabras que tienen una belleza pero que no se puede encontrar esa realidad en nosotros, y me pareció que ésta era la mejor forma de acercarse a esa ilusión.
- ¿No se va a hacer realidad en nosotros no?.Bueno esta bien, eso era todo lo que quería saber... Me voy. Espero que sigas creando ilusiones para luego desilusionar a la persona que mas te va a amar en la vida, hasta que te toque a vos no vas a aprender la lección.
lunes, 12 de marzo de 2012
domingo, 11 de marzo de 2012
Como en el día de hoy no hubo más que sorpresas, me retiré. Apoyé mis manos de un golpe contra la mesa y arrastre fuertemente mi silla antes de irme. Salí de la cocina y me encaminé a la calle, sin más que eso en la mente. No esperaba que nada sucediera afuera, solo salí.
Me encontré con un lindo día, luego el sol me segó, y el viento tibio me amargó un poco. Me senté en la vereda y procuré mirar hacia las esquinas, y el sol dando directo a los ojos.
No esperaba a alguien, solo me interesaba observar, sin pensar y sin creer en nada.
El momento me parecía único pero no de los mejores.
Me pareció necesario, pero para siempre. Solo quise replantearme en el silencio.
Allí no había nadie, podía verse el desierto de como uno se sentía.
Comenzaba en ese estado ya a ver hacia las esquinas por si algo pudiera pasar, el sol todavía directo hacia mis ojos. No me dificultaba la visión, no esperaba que realmente algo suceda. Solo quería sentirme curioso.
Me olvide de mi curiosidad en el segundo en que mi cabeza vió la calle, y mis pies y rodillas se posaron, en donde la sensación de mi cuerpo, apoyado en la vereda, era sobre mí la permanencia con supremacía.
Sosteniendo mi cabeza con mi brazo izquierdo
mi mano abierta sobre el mentón,
mi codo apoyado sobre mi pierna,
mis pies transpirados,
y mi mano derecha inquieta queriendo rasgar el cemento.
Al parecer no entendía muchas cosas. Queriendo saber qué era, volví a mirar pero no había nadie. Mi pensamiento se desbloqueó y propuso su especialidad.
Convoqué historias, oportunidades y suplementos. Me ví dentro de un circuito único, que nada lo cree y nada lo espera. Mi nada absolvió mis penas penándolas, y se concluye en mil opciones que jamás podré saberlas hasta que consiga la austeridad de las sensaciones impropiamente habladas.
Esa penuria aumento mi lujuria.
¡Obnubilaré mis acechos y proclamaré mi sentir!
¿¡ Qué mejor forma de crear en mí... lo que paradójicamente hará que esos momentos, tal como estuvieron, se conviertan en otros!?
Me encontré con un lindo día, luego el sol me segó, y el viento tibio me amargó un poco. Me senté en la vereda y procuré mirar hacia las esquinas, y el sol dando directo a los ojos.
No esperaba a alguien, solo me interesaba observar, sin pensar y sin creer en nada.
El momento me parecía único pero no de los mejores.
Me pareció necesario, pero para siempre. Solo quise replantearme en el silencio.
Allí no había nadie, podía verse el desierto de como uno se sentía.
Comenzaba en ese estado ya a ver hacia las esquinas por si algo pudiera pasar, el sol todavía directo hacia mis ojos. No me dificultaba la visión, no esperaba que realmente algo suceda. Solo quería sentirme curioso.
Me olvide de mi curiosidad en el segundo en que mi cabeza vió la calle, y mis pies y rodillas se posaron, en donde la sensación de mi cuerpo, apoyado en la vereda, era sobre mí la permanencia con supremacía.
Sosteniendo mi cabeza con mi brazo izquierdo
mi mano abierta sobre el mentón,
mi codo apoyado sobre mi pierna,
mis pies transpirados,
y mi mano derecha inquieta queriendo rasgar el cemento.
Al parecer no entendía muchas cosas. Queriendo saber qué era, volví a mirar pero no había nadie. Mi pensamiento se desbloqueó y propuso su especialidad.
Convoqué historias, oportunidades y suplementos. Me ví dentro de un circuito único, que nada lo cree y nada lo espera. Mi nada absolvió mis penas penándolas, y se concluye en mil opciones que jamás podré saberlas hasta que consiga la austeridad de las sensaciones impropiamente habladas.
Esa penuria aumento mi lujuria.
¡Obnubilaré mis acechos y proclamaré mi sentir!
¿¡ Qué mejor forma de crear en mí... lo que paradójicamente hará que esos momentos, tal como estuvieron, se conviertan en otros!?
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