Una tarde azul comenzaba a avivarse. Por entre los ojales, los reflejos solares se traslucían. Un paisaje estridente aunque reducido. Mi
voz estaba apagada y mi cuerpo parecía estar en una posición no muy cómoda, o
poco propicia para que mis ojos vislumbren todo lo posible. Aunque lo intenté
fue imposible para mí aumentar la amplitud de esa imagen. Llevé a mi brazo hacia lo que, entendiendo la
dimensión de mi cuerpo, me llevaría a verlo enfrente de mí pero no fue así, mis
movimientos asediados no lograron cambiar mi perspectiva inicial. Parecía estar
en un estado cataléptico, pero tampoco, yo sentía mis movimientos pero mi
visión no lo daba a relucir. Me sentí atrapado, viendo siempre la misma imagen.
Decidí obviarla.
Me sentí como un ciego al que, para que no se asuste con la
oscuridad y los destellos repentinos, le
implantaron una imagen.
Me paré buscando algo de que sujetarme y orientarme, al
pararme la sensación del espacio cambió. Pensé en pedir ayuda pero al parecer
estaba mudo o sordo.
Comencé a caminar en dirección recta, con los brazos
extendidos, nada se hallaba aquí, no había ni brisa, ni ruido, ni olores.
Temeroso con mis pies fui andando, esperando
llegar a algo que pueda identificar a mi paso.
Mira como se ve ese insignificante risueño, su miedo a pesar
de todo no lo paraliza, se ve en él que no sabe dónde va y cree que va a llegar
a algún lado. Solo si supiera que el espacio en blanco a su alrededor lleva a abismos sin fin, que lo harán caer sin dimensión de tiempo, siendo solo capaz de
gritar en su mente; y que la abstracción del tiempo le hará creer, que solo ha
caído hace unos instantes y fallecerá pronto. Dejando así, su cuerpo rendido,
inmóvil, preparado para recibir el impacto eternamente. La única base donde puede situarse mide lo que su esperanza dure. Tarde o temprano, cuando el fuego de su angustia y de sus entrañas lo calcine, caerá; siendo que la mayoría, luego de haber
sufrido ese dolor, su esperanza a sobrevivir no dura demasiado.
Bueno me he acercado a algo que parece tener un borde, mejor no sigo arriesgando, es mejor ir despacio.
Mi imagen me recuerda a algo, me resulta conocido, como si yo
hubiera estado ahí y pasado muchos momentos. Pero esta imagen aunque sé que
tuvo momentos lindos, me deja una sensación de algo infortunio, alejado de los
lindos pasajes. Aunque muestre la belleza de un árbol floreciente, también hay
una silueta borrosa que la distorsiona y que incita a algo sucedido que me trae
desasosiego y angustia ¿Qué será? ¿Qué habrá pasado?.
¡Lo único que faltaba! ¡Ahora tiene recuerdos!, reviviendo
sensaciones vividas…. Fah!, lo que no sabía que estaba dentro de él. Este puede
ser un caso difícil, puede convocar su esperanza con esas sensaciones, o
quedarse con lo más mordido antes de llegar aquí y concluir finalmente con lo que había
empezado.
¡Que penoso transcurso de emociones! ¡Que alborotado mi
pensar!, olvide cuantos pasos hice y para que lado iba. No recuerdo que tan
lejos o tan cerca estaba del borde. Solo necesito calma, devuelta estoy ciego
buscando mi borde y ni siquiera sé qué significa eso.
Pronto volví a encontrarlo y a ubicarme en el espacio explorado, siguiendo el costado del borde llegue al otro extremo de formaba una esquina. ¡Que vértigo! mi pie pareció resbalar por un segundo pero volvió a estabilizarse, ya había marca en mi mente, por lo menos, de alguna dimensión del suelo. Decidí seguir bordeando, con mis manos tímidamente extendidas hacia adelante, resaltando la sensación de mi cuerpo en ese aquí y ahora, haciendo que la imagen se transforme en lo que imaginariamente pensaba que conformaba ese espacio. La imagen de mí en esa dimensión prevaleció en la lucha haciéndome sentir a gusto con mis logros, mis pequeños pasitos.
Sentía que me acercaba a algo sin saber exactamente que era, solo mi mente llenará todo este vacío, puede recrearlo, puede estacionarlo con magentas y bordoneas, puede proclamar vida en mis rincones solitarios. Puede hacer tintinear luces en predominio de la oscuridad, puede hacer sonar sonajas en medio del silencio. Puede recrear la sensación de mi cuerpo como así también la sensación de mis pies acariciados por la corteza silvestre, puedo sentirlo y puedo verme allí dentro de mi imagen, al lado de ese árbol, transmitiéndome la sabiduría del placer, provocado por los recuerdos ocultos detrás de la acechante tiniebla. Y allí estoy, trasladando mis dedos, confirmando esa textura que por tanto que se reclame en otros, solo en él existirá. Mi mente apaciguó su llanto silencioso, al verme dentro de la presuntuosa imagen. Manos, pies, ropa, oídos, habla, todo estaba allí, una amplia visión, podía correr. Corrí y corrí y busque, todavía no estaba seguro de quien era, de donde venia y por qué este árbol representaba tanto para mí, no sabía siquiera lo que representaba, solo que por algo lo había elegido.
Pronto volví a encontrarlo y a ubicarme en el espacio explorado, siguiendo el costado del borde llegue al otro extremo de formaba una esquina. ¡Que vértigo! mi pie pareció resbalar por un segundo pero volvió a estabilizarse, ya había marca en mi mente, por lo menos, de alguna dimensión del suelo. Decidí seguir bordeando, con mis manos tímidamente extendidas hacia adelante, resaltando la sensación de mi cuerpo en ese aquí y ahora, haciendo que la imagen se transforme en lo que imaginariamente pensaba que conformaba ese espacio. La imagen de mí en esa dimensión prevaleció en la lucha haciéndome sentir a gusto con mis logros, mis pequeños pasitos.
Sentía que me acercaba a algo sin saber exactamente que era, solo mi mente llenará todo este vacío, puede recrearlo, puede estacionarlo con magentas y bordoneas, puede proclamar vida en mis rincones solitarios. Puede hacer tintinear luces en predominio de la oscuridad, puede hacer sonar sonajas en medio del silencio. Puede recrear la sensación de mi cuerpo como así también la sensación de mis pies acariciados por la corteza silvestre, puedo sentirlo y puedo verme allí dentro de mi imagen, al lado de ese árbol, transmitiéndome la sabiduría del placer, provocado por los recuerdos ocultos detrás de la acechante tiniebla. Y allí estoy, trasladando mis dedos, confirmando esa textura que por tanto que se reclame en otros, solo en él existirá. Mi mente apaciguó su llanto silencioso, al verme dentro de la presuntuosa imagen. Manos, pies, ropa, oídos, habla, todo estaba allí, una amplia visión, podía correr. Corrí y corrí y busque, todavía no estaba seguro de quien era, de donde venia y por qué este árbol representaba tanto para mí, no sabía siquiera lo que representaba, solo que por algo lo había elegido.
Seguí caminando pero me di cuenta que siempre el árbol
estaba a la misma distancia, pasaba las
colinas pero al darme vuelta siempre era la misma la que estaba subiendo. Así
que solo me limite a contemplarlo desde allí. ¿Qué querrá decirme ese árbol? ¿A qué se debe que no pueda irme y el siga allí?
Decidí observarlo de cerca, sus detalles. Tajos, rabietas,
partes secas, húmedas, partes verdes llenas de vida. Un árbol muy peculiar. No
me dio pudor arrancarle una hoja y empecé a mirarla como si dentro suyo, en sus
líneas entrelazadas podría haber escrito un mensaje, pero no podía dilucidarlo,
quise arrancar una por una hasta encontrar una legible.
Pronto había hecho un desparramo de hojas que para mi
sorpresa se secaron y pudrieron en ese tiempo ínfimo, provocando que al menor
contacto se despedazaran. Me dio mucha pena haber desperdiciado todos esos posibles
mensajes asique opte por subir el tronco, posarme en una de sus ramas más
resistentes y buscar en las más cercanas la posibilidad de una lectura
comprensible.
Aparentemente ese
momento iba a llegar, un destello de letras apareció en mi vista como una
especie de alucinación, donde vi en esa hoja una esencia única y una posibilidad
única. No sabía que hacer, si arrancarla o tratar de leerla desde allí, estaba
lejos pero prefería no echarla a perder como las otras. Subí todavía más ese
tronco, teniendo mucho cuidado con las demás hojas, hasta que pude agarrarme
fuertemente de otra rama y poder tener a mejor vista aquella hoja: “ NO PIERDAS
LA CALMA. Cuando sulfuran los sentimientos donde hay días grises y días
eternos, el encuentro del día pleno y acogedor es a través de la búsqueda en la
vida finita de los pequeños retazos, donde la fantasía y el recuerdo demuestran
sus ansias en la proyección y en la vuelta de lo añorado. HAY COSAS
IMPORTANTES, COMO EL VERDADERO SENTIR. Evoca tu inocencia perdida, te ayudará a
derribar barreras y volverás a ser libre…”
Que curioso ha tenido un pequeño viaje al inconsciente
representativo de su imagen. Lo único que puede ver pero que tampoco le permite
ver realmente a su alrededor.
¡Que altamente impregnado de su vivencia me siento!, me corrompe su inquietud y su sentir añorado. ¿Lo dejaré ir? ¡Que arrogante obsoleto!, engañarse para escaparse de su real infortunio. Si eso queres aún no estás listo. Permanecerás aquí hasta que correspondas tu sentir verdadero a tus necesidades o caerás, exactamente por lo que has venido antes.
¡Que altamente impregnado de su vivencia me siento!, me corrompe su inquietud y su sentir añorado. ¿Lo dejaré ir? ¡Que arrogante obsoleto!, engañarse para escaparse de su real infortunio. Si eso queres aún no estás listo. Permanecerás aquí hasta que correspondas tu sentir verdadero a tus necesidades o caerás, exactamente por lo que has venido antes.
Mi cuerpo se estremeció en la llegada de un empujón
narcisista, queriéndome a mí y solo a mí llevarme adonde la imagen de mi mente parece intocable ,
pero mis sensaciones a ese contacto han quedado impregnadas.
Estando aquí, aún, en cuerpo, puedo verme en esa imagen, pasando esa frontera invisible y sentirme parte de ello.
Estando aquí, aún, en cuerpo, puedo verme en esa imagen, pasando esa frontera invisible y sentirme parte de ello.
La locura ha empezado a sensibilizarse:
¡Que ocurrencia la de
este joven! ¿Cómo se le ocurre? ¿Acaso no vio por el peligro por el que pasó?
¡Casi nos mata! ¡Llevó mi concurrencia a su pésame!
Maldito engendro…
Quizá sea más fácil si puedo entender que hacer aquí con este cuerpo. ¿Qué
hago para que los momentos que pasé, lo que perciba, sea? Solo sea lo que
necesito saber. ¡Que ocurrencia la mía velar un futuro fantástico! ¿Será real?
¿Qué impulsará? ¿Malgastaré mi tiempo?¿ Diré que existe?.
Tendré que aprender a elegir, lo que decida cambiará todo
del momento, hasta las orillas de estos bordes; quizás hasta dejen de existir.